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DISGRAFIA

por Rufina Pearson

QUE ES:

Es una dificultad específica para

aprender el grafismo correcto de las letras

y para escribir en formal legible y

en la ubicación en el espacio gráfico.

COMO DETECTARLO:

En forma temprana:

- El niño muestra un  dibujo pobre y un descenso en las pruebas que evalúan copia de figuras geométricas.

Luego de instrucción:

•El niño ha sido expuesto a dos años de letra cursiva, es decir está al menos en tercer grado.

•Al niño le cuesta apoyar la letra sobre el renglón, los trazos curvos y las uniones de letra cursiva.

•Cuando escribe concentrado lo hace en forma legible y “prolija”.

•Cuando escribe en forma “automática” no se le entiende.

•El mismo no entiende lo que escribió.

•Está presente en otros trastornos, generalmente cuando hay dificultades motrices. Es común en dislexias, trastorno no-verbal y adhd.

•Afecta la velocidad de escritura y la legibilidad.

•Presenta una figura humana pobre.

•No le gusta dibujar y es torpe para hacerlo.

•Muestra dificultad en conceptos de geometría.

•No le gusta armar rompecabezas ni tareas que requieren de motricidad fina.

•Es hereditaria. Hay personas de las familia con semejantes dificultades.

TIPS DE TRABAJO

•Permitir la escritura en imprenta mayúscula o script.

•No hacer pasar escrituras desprolijas.

•Exigir legibilidad pero no prolijidad.

•Dar más tiempo en actividades de escritura.

•Evitar dictar o copiar del pizarrón.

•Dar actividades en fotocopias y que no exijan excesiva escritura.

•Tomar en forma oral.

•Explicitar y felicitar cuando su escritura sea legible.

•Permitir el uso del lápiz o de una birome borrable.

•Evitar el uso de una lapicera con tinta.

A QUIEN DERIVAR

La disgrafía es un problema de aprendizaje producto de una pobre destreza grafo-motriz, por ello el profesional indicado es un terapista ocupacional o psicomotricista.

El profesional trabajará sobre los movimientos correctos, la posición de la mano, la toma del lápiz.

CUANDO DERIVAR

•Luego de los 5 años y antes de los 10.

•Una vez afianzados los mecanismos de toma del lápiz y escritura el niño no podrá automatizar lo sugerido sino tan sólo cambiar la letra a mayúscula o imprenta minúscula.

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Diferencias entre lenguaje oral y lenguaje escrito

por Rufina Pearson

Referencia: Sally Shaywitz, Overcaming Dislexia, 2000

Los estudiosos en lingüística como Noam Chomsky y Steven Pinker ha argumentado en forma convincente que el lenguaje oral es innato e instintivo. Es decir, el lenguaje no necesita ser enseñado. Lo único necesario es exponer al ser humano a adulto hablantes en su lengua materna. El cerebro humano está preparado genéticamente para activar el módulo fonológico que automáticamente une los fonemas escuchados en palabras. Por ello el lenguaje oral, al desarrollarse a un nivel subconsciente, no requiere esfuerzo. Esta característica es inherente al ser humano, y es lo que lo diferencia de los animales. Si un bebé está sano y es expuesto a un entorno hablante, es casi imposible para él no percibir el lenguaje, es decir, no aprender a hablar. Los niños que presentan dificultades en el lenguaje oral, tienen una dificultad específica del lenguaje.

El lenguaje escrito, a diferencia del lenguaje oral, no es natural sino arbitrario, requiere de la enseñanza (de la intervención de otro ser humano) y no sólo de la exposición a un entorno lectoescrito, y no se encuentra determinado genéticamente en el cerebro. El cerebro posee módulos aptos para aprender a leer y escribir el lenguaje oral, pero necesita de la intervención humana para activarlos a través de la enseñanza explícita y luego de práctica del circuito cerebral para su automatización. Es decir, necesita aprender en forma consciente cómo funciona el sistema, lo cual demanda una importante carga cognitiva y requiere de esfuerzo. Con la práctica, el cerebro es capaz de automatizar el proceso de lectoescritura y llevarlo a un nivel subconsciente.

Para aprender a leer, la persona necesita convertir las letras de una página en un código lingüístico. Sin embargo, las letras no tienen la connotación lingüística que poseen los sonidos del habla y que son captados por el cerebro. Al menos que el futuro lector pueda convertir las letras en el código fonético, estas letras sólo significarán un montón de rayas y círculos sin sentido. Una vez que esta relación de correspondencia grafema-fonema es comprendida, el niño ha captado el principio alfabético.

El primer descubrimiento que un niño realiza en su camino hacia la comprensión del principio alfabético es la comprensión de que las palabras tienen partes o sonidos. Este descubrimiento se llama conciencia fonológica, y es el primer paso para que el niño inicie el camino hacia el dominio de la lectoescritura. Este descubrimiento no es natural al niño sino que debe ser incentivado. Una vez que lo logra, el niño cuenta con los recursos suficientes para unir los fonemas a las letras, las cuales dejarán de presentarse como “sin sentido”. Las letras pasarán a representar ese lenguaje oral que ya dominan en su totalidad. Una vez asociadas con el lenguaje oral, las palabras escritas serán fácilmente aceptadas por el circuito neuronal ya instalado para procesar el lenguaje hablado.

Entonces, resulta imprescindible que el niño desarrolle conciencia fonológica para iniciar el proceso de alfabetización.

Todos los niños deberán pasar por el mismo proceso, incluso los disléxicos. La diferencia estará en el esfuerzo y tiempo que les llevará realizar el proceso.

El niño sin dislexia tardará dos años en automatizar completamente la lectoescritura en español, el proceso le resultará placentero y sin aparente esfuerzo, pero deberá practicar para adquirir destreza. Llegará al segundo grado con una lectura corriente y tendrá conciencia ortográfica.

El niño condislexia tendrá mucha dificultad para automatizar la lectoescritura. En esto consiste su dificultad, en un déficit fonológico que le dificulta captar la segmentación de las palabras habladas en sus fonemas, automatizar las correspondencias grafema-fonema y decodificar las palabras escritas. Si no recibe ayuda apropiada y en forma temprana, llegará al tercer grado con dificultades en la lectura fluída y con una escritura con errores específicos, lo cual derivará en una disortografía. Si recibe la ayuda apropiada encontrará menos dificultad en cuanto que se lo estimulará en las estrategias apropiadas para una mejor automatización. No sólo encontrará menos dificultad sino que atravesará el proceso de aprendizaje con menor frustración, lo cual contribuirá a una mejor autoestima.

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Disgrafía: Dificultad específica en la escritura

por Rufina Pearson

referencia: charla presentada por Ana Sanchez Negrete y Catalina Mullen.

Qué factores inciden en la escritura?

La escritura es una actividad linguística secundaria. Se pueden detectar aspectos comprensivos y de producción. El factor comprensivo está relacionado con el OUTPUT cognitivo o capacidad cognitiva. En cambio, el factor de producción está relacionado con el OUTPUT motor. Este último es el que se encuentra alterado en una disgrafía.

Es importante diferenciar entre las dificultades de escritura propias de una dislexia y entre dificultades de escritura específicas con alteración del mecanismo de la escritura.

En el OUTPUT motor intervienen diversas funciones.

organización kinestésica o memoria de movimiento

organización motriz

coordinación motriz fina

organización espacial

Qué aspectos hay que tener en cuenta para detectar dificultades en la escritura?

Para detectar dificultades en la escritura se debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

1. Trazado

2. Forma

3. Legibilidad

4. Fluidez

5. Significado

Cuándo se puede diagnósticar una dificultad en la escritura?

A partir de los 6-7 años se puede hablar de una dificultad en la escritura cualquiera sea de los aspectos alterados. Una disgrafía normalmente muestra alterados los items 1 al 4.

Se puede hablar de una “pre-disgrafía” o de niño en riesgo a partir de los 4-5 años.

Cuáles son los signos para observar en una escritura?

- Calidad del trazo: muy fuerte o muy débil.

- Espacios inapropiados entre las letras, palabras o en la ubicación en la hoja (ej. empieza siempre dejando un espacio amplio luego del margen).

- Dificultad para mantenerse en el renglón.

- Letras desorganizadas o con el diagrama incorrecto

- Ilegibilidad

Tipos de disgrafía según Deuel:

Evolutiva: se denomina así al tipo de dificultad ocurrida por disfunción cerebral. El niño presenta dificultades desde el inicio del aprendizaje.

Adquirida: se denomina así a la disgrafía producida por lesión cerebral luego de un accidente. Se observa una pérdida de habilidades previamente adquiridas.

No Específica: producida por dificultades cognitivas y emocionales o por una incidencia del método de enseñanza en el rendimiento del niño. Este tipo de disgrafía se observa generalmente en niños con trastorno neurológico y bajo rendimiento cognitivo.

Específica: Producida por dificultades de lenguaje, aprendizaje (dislexia), motrices o visomotoras.

Las dificultades específicas se pueden clasificar en dos tipos de perfiles:

1. SABE COMO ESCRIBIR PERO ES TORPE

Dificultades de aprendizaje: el niño disléxico generalmente muestra dificultades en la lectura, en el manejo de la ortografía y en la legibilidad de la escritura. Las dificultades de escritura pueden presentarse de esta manera en un disléxico o presentar un cuadro comórbido, es decir, que se suma al de las dificultades de lectura.

Dificultades motrices: el niño con dificultades motrices generalmente muestra dificultades en la organización de redacciones libres, en el copiado y en el diseño de las letras. No presenta dificultades en el significado de su escritura y es posible que no presente dificultades en la ortografía.

2. NO SABE COMO ESCRIBIR

Dificultades visomotoras: este niño muestra dificultades severas en la organización espacial, en la legibilidad, en la planificación motriz y en la diagramación de las letras. Generalmente son niños torpes, que muestran descendida la figura humana, el armado de rompecabezas y la construcción con cubos.

 

Cómo valorar dificultades en la prensión?

Desarrollo normal de la prensión:

1 a 1.5 años: prensión palmar ejerciendo la fuerza desde el hombro

2 a 3 años: prensión con la fuerza puesta en la muñeca, tipo pincel

3 a 4 años: prensión estática con la fuerza puesta en 4 dedos

4 a 6 años: prensión con la fuerza puesta en la pinza digital o trípode dinámico

Existen dos tipos de prensión importantes para la escritura:

PRENSIÓN SOBRE EL LÁPIZ: se determina por la forma de toma del lápiz. La misma debe ser en pinza, con la presión puesta en los dedos pulgar e índice y con soporte en el dedo mayor. Un niño torpe generalmente utiliza mal la fuerza y no desarrolla destreza digital. Por ello toma el lápiz en forma incorrecta realizando la presión con una zona incorrecta (palma, 4 dedos). Ello genera cansancio y por ello se ve afectada la fluidez en la escritura.

PRENSIÓN SOBRE EL PAPEL: se determina por la posición de la mano que no escribe. La misma debería funcionar de soporte de la hoja a fin de obtener un mayor dominio de la coordinación visomotriz, sostener la hoja y disminuir la presión de la mano que escribe. El niño con dificultades generalmente deja la mano en sus faldas, o la ubica debajo de la mesa o la utiliza para tocar cosas. Ello le hace perder el control sobre lo que escribe y sobre la prolijidad-legibilidad. Es lo mismo que intentar escribir sobre un autobús: se delega el control de la legibilidad a los semáforos..

Ambas prensiones son importantes para el logro de una escritura eficiente.

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Cómo favorecer una buena autoestima II

por Rufina Pearson

referencia: Video de Robert Brooks “Look what you’ve done!”

- Ser firmes y eficientes al aplicar límites

Si un niño crece en un entorno donde los límites están bien claros, ellos le dan una idea de cómo debe comportarse y actúan como rieles de contención. Existe un freno, existe un “no”, existe un límite, y ello permite ubicar los “sí”, las áreas de despliegue. El niño sabe lo que se espera de él y hasta dónde puede accionar. El límite lo ordena. Ello no sólo lo hace sentir seguro sino que lo educa en la autodisciplina,  lo ayuda a reflexionar acerca de su conducta, de lo debido, de lo esperado y de lo que sale de la norma. En una primer etapa es una disciplina guiada por los padres para luego convertirse en “AUTO-DISCIPLINA”. Al igual que la “autoestima” empieza siendo una estima dada por la imagen que proyectan los padres para luego convertirse en la “AUTO-ESTIMA”. Los límites promueven el logro del aspecto “AUTO”. El feedback influye en el aspecto “ESTIMA”. Una ecuación simplificadora sería: Límites claros + feedback estimulador= buena AUTOESTIMA.

Si un niño crece en un entorno donde los límites no están claros, no tiene una clara idea de cómo debe comportarse y no tiene parámetros de conducta que le brinde contención. Convive con la sensación del precipicio. Nada es esperado, tanto un reto como un elogio pasan a ser resultados del azar. No puede establecer relaciones de causa-consecuencia y cada respuesta recibida la vive con un impacto sorpresivo. Ello lo lleva a una sensación de inseguridad, de poca predicción de las conductas ajenas y por ello arma una imagen desajustada de sí mismo y no puede auto-dirigirse porque empieza a reaccionar de manera tan cambiante y fluctuante como el entorno al que está expuesto. Desarrolla entonces un concepto de conducta polarizada (blanco-negro / bueno-malo) y atribuye las consecuencias al azar o a valorizaciones totalizadoras (soy malo-soy bueno) en lugar de atribuirlas a conductas puntuales.

Sería difícil imaginarse niños desarrollando una buena autoestima si no poseyeran un buen sentido de la auto-disciplina. Esto significa la habilidad para reflexionar sobre su propia conducta y de su impacto en los demás, para luego poder cambiar la conducta si es necesario.

Para ayudar a los niños a desarrollar el autocontrol, es importante brindarles un entorno de contención y valorizaciones puntuales y no intimidarlos o humillarlos. Si se quiere que asuman responsabilidad por sus acciones y para que perciban las reglas como justas, deben comprender el sentido de las mismas y participar aunque sea mínimamente en el proceso de selección de las reglas y de las consecuencias que obtendrán si las rompen.

Los niños con DA o ADD tienden a presentar problemas de conducta o desajuste a los límites con mayor frecuencia. Por eso es importante anticipar la posible aparición de estas conductas y crear un entorno que tienda a disminuirlas. Por ejemplo, el adulto puede observar qué ocurre antes del problema de conducta para poder evitar esta situación en lo sucesivo.Si un niño tiende a pararse en la clase o levantarse de la mesa en el momento de la comida, podrán pedirle que realice un encargo que lo ayude a encauzar la necesidad de estar activo o reflexionar sobre esta conducta y premiarlo cuando pueda controlarla. Igualmente se podrá buscar disminuir la duración de la actividad para que el niño tienda a lograr un mayor control. Si la meta o el control será sobre el permanecer sentado, entonces deberán evitarse las aseveraciones sobre otras conductas como comer o trabajar en forma prolija. Una cosa por vez.

Los niños con DA o ADD necesitan más guías para controlar su comportamiento pero también son los primeros en considerar que los límites son poco justos. Una manera de que puedan entender mejor los límites es establecer las conductas esperadas en forma explícita así como también las consecuencias de su no cumplimiento.

El adulto debe mantener un equilibrio entre ser rígidos y flexibles al aplicar las reglas, intentando balancearlas con ternura, aceptación, humor y expectativas realistas, parámetros claros y consecuencias lógicas y naturales.

Es importante no “sermonearlos” con reflexiones extensas. Los niños pueden captar reflexiones sobre hechos puntuales y tienen un período de concentración más corto que el adulto.

Además, hay que tener en cuenta que la forma más poderosa de disciplina es el feedback positivo, la reflexión puntual sobre el hecho realizado y el refuerzo verbal.

 

- Aprender de los errores

Todos los niños se preocpan al cometer errores y aparecer frente a otros como “tontos”. Los niños con DA o ADD dadas las reiteradas frustraciones que experimentan por su problemática tienen más miedo de cometer errores que sus pares. Siguiendo la teoría de la atribución, estos niños frecuentemente sienten que sus errores no pueden ser corregidos y son fuente de vergüenza y humillación. Por ello, en lugar de buscar soluciones, tienden a evadir las tareas que ellos creen resultarán en fracaso. Dado que la autoestima está íntimamente conectada con la respuesta que el niño da a los errores y frustraciones, es importante enseñarles que los errores son parte del proceso de aprendizaje.

Los padres y maestros sirven como modelos. El modo en que ellos reacciones es la mayor fuente de aprendizaje para los niños. Por ello es importante que reflexionemos cómo manejamos nuestras propias frustraciones y qué modelo de tolerancia a la frustración estamos mostrando a los niños.

Muchas veces le pregunto a los padres si tienen oportunidad de jugar con sus hijos y cómo reaccionan cuando ellos pierden, o (en primer lugar) si alguna vez los dejan ganar! Muchos padres compiten con los hijos en el momento de juego, aunque también hay padres que siempre los dejan ganar y así no les enseñan a manejar una situación de frustración. Un ejemplo muy claro es cuando los niños van a ver jugar al fútbol a sus padres. Muy frecuentemente si pierde el partido, el padre grita en la cancha y luego comenta enojado las diversas culpas por haber perdido. Un buen modelo de frustración sería comentar que lo enoja el haber perdido y analizar las razones controlables como: ” la próxima vez debemos cuidar más la defensa, etc.”

Igualmente las madres pueden frustrarse con las notas que traen los niños y culpar a los maestros por la complejidad de la evaluación, o enojarse porque se le quemó una comida, o frustrase verbalmente cuando no llega a organizar la salida a un programa como lo había calculado.

El modo en que los padres se frustran muchas veces es copiado por los hijos.

También es imporante que los adultos a cargo de niños examinen el tipo de respuesta que dan a los errores o frustraciones del niño. Probablemente el modelo de respuesta que brinden actuará como modelo para que el niño responda a sus frustraciones.

Entonces es importante tener expectativas reales de los hijos (o alumnos en el caso de los maestros) y no sobre-reaccionar con sus errores o fallas. Por ello se deben evitar refuerzos descorazonadores como “Te dije que eso no iba a funcionar!” o “Nunca usas tus neuronas” o “cuántas veces te lo dije!”. Si un niño es torpe y tira siempre su vaso de agua, un padre debería ayudarlo a limpiar en lugar de decirle “vos siempre haces lo mismo, cuando vas a aprender!” o en lugar de castigarlo por su torpeza. Si un niño tira por enésima vez su cartuchera del escritorio, el maestro podría reflexionar acerca de la conveniencia de cambiar la cartuchera de 3 pisos por una pequeña o de ponerla debajo del banco en lugar de castigarlo por su torpeza. El objetivo es comunicarle que los errores y dificultades son oportunidades para aprender. De lo contrario, en lugar de ser ladrillos fuertes sobre los cuales se pueda aprender se convertirá en una montaña de frustraciones que poco a poco se irá haciendo más grande e irá aplastando la estima del niño.

- Hacerlos sentir especiales

La autoestima se nutre y crece cuando se estimula a los niños y cuando se aprecia lo que hacen, particularmente si se trata de refuerzos hechos por los adultos significativos para el niño. Las palabras y acciones que muestran apoyo y estímulo son vitales para los niños con DA o ADD, muchos de los cuales dudan de su capacidad y no saben recibir el feedback positivo. Debemos tener en cuenta que una minúscula acción o gesto de apreciación puede generar un efecto duradero en la estima del niño. Y lo mismo ocurre con las acciones o gestos de desprecio o desilusión. Por ello es importante reflexionar acerca de cómo tratamos a los niños, en especial al niño con DA o ADD, los cuales tienen una estima muchas veces herida por las sucesivas frustraciones vividas.

Entonces será importante buscar las fortalezas del niño para que más allá de las frustraciones que vive respecto de su problemática de aprendizaje pueda destacarse en otra área de su vida.

Una idea interesante es el programa del “protagonista de la semana”, en el cual cada semana hay un niño que tiene el protagonismo en la clase por una semana. El niño protagonista cambia semana a semana, haciendo participar a todo el grupo. Este niño junto con sus padres, puede preparar un afiche con fotos, datos de su historia, su familia, sus gustos, intereses, viajes realizados, anécdotas familiares, destrezas. El niño protagonista la expone frente a los demás compañeros. Los compañeros podrán hacerle preguntas e interesarse así por sus cosas. Luego es la persona especial de la semana y será elegido para encargos especiales o lo que se le ocurra al maestro. Es un proyecto muy enriquecedor en cuanto que ayuda a que los niños se conozcan unos con otros y les brinda la oportunidad de mostrarse y destacarse en otra área diferente a la del aprendizaje (área no destacada en niño con DA o ADD ).

En la casa, los padres pueden reflexionar áreas (por minúsculas que sean) en las que el niño se destaque. Entonces podrán hacerlo sobresalir frente a sus hermanos, o hablar de ese tema y ponerlo como el experto.

El tener un área de éxito  los ayuda a los niños con dificultades a tener una imagen más real de sí mismos y más equilibrada (con aspectos positivos y negativos). Sobretodo si se considera el hecho de que están la mayor parte del día enfrentados a un esfuerzo mayor que el de sus pares y por ellos a mayores posibilidades de frustración.

Luego se podrá hablar (tanto en casa como en el colegio) de áreas en las que uno es más hábil y menos hábil, y así poder resaltar áreas de bienestar y éxito, al tiempo que se consideren con tolerancia áreas de menor destreza. Se podrá promover el pensamiento de que todos somos diferentes y que siempre se puede encontrar áreas de destreza. Si los adultos no pueden pensar en algo positivo, menos lo hará el niño. Si la apreciación del niño es negativa, entonces el niño tendrá una baja estima. Pero si el niño interactúa con adultos con buenas expectativas, lo más probable es que confíe más en sus posibilidades. El 50% del rendimiento de un niño está en su motivación, la cual es fiel reflejo del feedback que recibe del entorno (tanto de adultos como pares).

Si tanto padres como maestros tienen una imagen pareja y real de las fortalezas y debilidades de los niños (para ello sería interesante que las escribieran en un papel), les será más fácil implementar refuerzos verbales estimuladores, apreciar el esfuerzo, exigir en áreas de habilidad, comprender y tener más paciencia y tolerancia en áreas de dificultad, y aplicar límites contenedores para promover una mayor confianza de los niños en su capacidad.

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Cómo favorecer una buena autoestima I

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referencia: Video de Robert Brooks “Look what you’ve done”

- Aceptar al niño como es

Los maestros frecuentemente dicen que no es “justo” realizar acomodaciones para un niño dado que los demás pueden sentirse ofendidos. Si bien eso puede ocurrir, no hay que desestimar el hecho de que todos los niños son diferentes y lo menos justo sería tratarlos a todos por igual. Esto puede solucionarse muy fácilmente pidiendole a los maestros al inicio del año que digan que todos son diferentes, por lo cual, no van a tratar por igual a todos.

Por ejemplo, el maestro puede discutir con los niños que algunos leen más rápido que otros, que otros pueden correr más rápido que otros, que algunos pueden resolver cálculos matemáticos con más facilidad que otros. Por ello, el maestro puede argumentar que las expectativas de rendimiento serán diferentes para uno y otro. Luego puede decir “ustedes podrán pensar o sentir que yo no estoy siendo justa al evaluar diferente, por ello, si esto sucede haganmelo saber y lo discutiremos”. Este argumento puede ser también presentado en reuniones con los padres.

Este enfoque pone el acento en aceptar los puntos fuertes y débiles de cada uno. Si el maestro enfoca su enseñanza de esta manera, es más probable que los niños se acepten mejor a sí mismos y se promueva así una mejor autoestima.

Acomodaciones:

DISMINUIR LA CANTIDAD DE TAREA: Para muchos niños con dificultades de aprendizaje (DA) o con déficit de atención (ADD), el asistir al colegio es una tarea sumamente cansadora. Luego se les exige que completen tarea en casa. Dadas sus dificutlades, le tomará dos o tres veces más de tiempo que a sus pares realizar la tarea. Cuando llega la hora de irse a la cama se sienten frustrados, cansados al igual que sus padres. Entonces, es más efectivo limitar el tiempo en el que harán tarea. Por ejemplo, si a los demás niños les lleva una hora realizar la tarea, al niño con dificultades deberá darsele menos tarea pero que cubra el mismo tiempo de trabajo que le lleva a los demas. Esto es una acomodación justa.

EVALUAR EN FORMA ORAL: Para muchos niños con DA y ADD el tomar una prueba con límite de tiempo es más dificultosa que para sus pares. Generalmente aumentan su rendimiento en tareas sin límite de tiempo dado que se encuentran más relajados y sin la presión de la evaluación escrita.  Entonces, será una acomodación justa para que puedan revelar todo lo aprendido, el tomarles en forma oral.

DAR LAS TAREAS IMPRESAS EN UN PAPEL: Muchos niños con DA y ADD tienen dificultad para copiar las tareas del pizarrón y luego no saben bien de qué se trata la tarea o para cuando hay que entregarla. Necesitan llamar todas las tardes a un amigo para terminar de copiarla y para aclarar lo escrito.  Entonces, será más justo y productivo que el maestro provea una fotocopia para pegar en el cuaderno o mantener una agenda gigante en la cartelera de la clase a fin de que el niño pueda copiarla tranquilo o chequearla por si olvidó copiarla.

COPIA DE LIBROS EN CASA: Muchos niños con DA y ADD olvidan traer los libros necesarios para hacer las tareas o para trabajar en clase. En lugar de retarlo en casa por no traer el material o de ponerle malas notas en el cuaderno de comunicados por “no traer el material”, será útil pedirle a los padres que tengan dos copias de los libros, una en el colegio y otra en casa. Ello ahorrará conflictos innecesarios dado que desgastan muchas energías en el proceso de aprendizaje y es probable que tiendan a desorganizarse.

AYUDAR A MANEJAR EL NIVEL DE ACTIVIDAD: algunos niños son más activos que otros y les es difícil trabajar sentados durante los 40 minutos de la clase. Si se detecta al niño que necesita mayor actividad, podrá ponerselo como encargado de borrar el pizarrón, de realizar una tarea que implique moverse o llamarlo para decirle algo así se levanta de su banco con permiso.

- Darle responsabilidades

Para que los niños con DA o ADD desarrollen un sentido de autonomía y orgullo, será necesario proveerles oportunidades para que asuman responsabilidades y contribuciones a su entorno familiar, escolar y de la comunidad. La experiencia de hacer una diferencia positiva para los demás, influye directamente en el autorespeto y actúa como un antídoto para los sentimientos de aislamiento, desconfianza y desvalorización.

- Hacerlos participar en proyectos de caridad comunitaria.

- Darle un cartel de “ayudante del día” que se irá rotando por todos los niños. El ayudante deberá colaborar con la maestra y con los alumnos, incluso con otro personal de la escuela.

- Armar una lista de encargos tanto en casa (poner la mesa, bajar persianas, sacar la basura, preparar un refresco para el padre, preparar el desayuno los fines de semana, etc.) como en la escuela (llevar el registro, regar una planta, ordenar las sillas una vez finalizado el día, etc.).

- Ayudar a otros niños en tareas que son una destreza para el niño. Por ejemplo, si es hábil para las matemáticas, podrá pedírsele que ayude o explique a otro niño.

- Darles opciones para elegir

La bibliografía en autoestima muestra que es importante reforzar la creencia de que el niño tiene algún control sobre lo que le ocurre en la vida. Los niños necesitan oprotunidades para aprender las destrezas necesarias para tomar decisiones y resolver problemas.

- En casa los padres pueden darle la oportunidad de elegir la comida que desean cuando van a un restaurante o en casa y que colaboren para prepararla. Esto podra hacerse al menos una vez al mes. También pueden darle opciones de comida para que elijan una. Lo mismo puede hacerse con la elección de la ropa.

- En el colegio, los maestros pueden dar la opción de elegir qué problema o actividad resolver (por ejemplo de 6 opciones que elijan 3).  Al elegir, los niños se verán más motivados a realizarla.

- Generar diálogos sobre cómo resolver una situación difícil. Por ejemplo, si los molesta un par, o si no los deja jugar, o si no le quiere prestar un útil, cómo sería la mejor forma de resolverlo. El poder teorizar sobre el problema los hará sentirse más seguros a la hora de enfrentarlo en la realidad.

- Darles la opción de que elijan cuánto tiempo antes de finalizar una actividad, tarea o juego, quieren ser avisados. Por ejemplo, en casa los padres podrán darles a elegir si quieren que se les avise 10 o 5 minutos antes de apagarles la televisión, o antes de dar la orden de ir a la cama o a bañarse; en el colegio los maestros podrán hacer lo mismo para avisarles de guardar los útiles, de salir al recreo, etc. El hecho de que el niño elija, lo hará comprometerse más con la respuesta a la misma.

Próxima semana:

- Ser firmes al aplicar límites

- Aprender de los errores

- Hacerlos sentir especiales

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La Autoestima y Problemas de Aprendizaje

por Rufina Pearson

referencia: video de Robert Brooks sobre autoestima

El concepto de autoestima se refiere a los sentimientos y pensamientos que la persona tiene acerca de su competencia y valía en su habilidad para diferenciarse y confrontar los desafíos, aprender del éxito y el fracaso y para tratar a los demás y así mismo con respeto. La autoestima es una fuerza que determina la capacidad de una persona para sobreponerse a la adversidad.

¿Como saber si un niño tiene baja autoestima?

Los niños con alta autoestima tienden a utilizar estrategias adaptativas y que promueven el crecimiento. Por ejemplo, un niño que tiene dificultades para resolver un cálculo pedirá ayuda.

En contraste, los niños con baja autotestima tienden a utilizar estrategias que son poco productivas y no promueven el éxito o crecimiento. Las más comunes son: copia de otro, hacerse los payasos, molestar a otros, evasión de la tarea o juego, exponer excusas para quitar importancia a la situación como que es aburrido o tonto, que la maestra no sabe explicar.

Estas conductas son un intento para manejar el estrés que les provocan estas tareas y para mantener un sentido de dignidad.

Para ayudar a un niño con dificultades de aprendizaje debemos enseñarles a sustituir estas estrategias poco adaptativas por otras más adaptativas y eficientes. Para ello es importante proveerles oportunidades que fortalezcan su autoestima.

Teoría de atribución

Sabemos que los niños, especialmente aquellos con problemas de aprendizaje, enfrentan muchos desafíos desde edad temprana. Algunos desafíos terminan en una experiencia exitosa. Sin embargo, gran parte de de estos desafíos terminan en una experiencia de fracaso si es que no cuentan con los recursos adecuados. Un niño que fracasa continuamente en el aprendizaje, el cual ocupa el 80% de su vida, tenderá a atribuir el fracaso a su estima global.

La teoría de atribución indica que los niños empiezan a buscar razones por las cuales ellos obtienen el fracaso o el éxito.

La investigación muestra que los niños con alta autoestima atribuyen su éxito a sus propios esfuerzos, recursos y habilidades. Estos niños asumen un crédito positivo a sus éxitos y sienten un genuino sentido de control respecto de lo que está sucediendo en su vida. Son niños que experimentan el éxito en forma temprana en su vida y reciben una respuesta estimuladora del ambiente.

En contraste, los niños que encuentran muchas frustraciones y desilusiones, son más propensos a creer que su rendimiento está sustentado en falta de “suerte”, esto es, debilitando la confianza en sus habilidades y en ser dueños de controlar el rendimiento futuro. Por ejemplo, muchos niños con problemas de aprendizaje tienden a desestimar una buena nota en un examen diciendo comentarios como “Tuve suerte” o “La prueba era fácil”, o “la maestra me regaló nota”. Estos niños minimizan el rol que tuvieron en la obtención del éxito. Desafortunadamente el efecto acumulativo de fracasos influye en la percepción de las experiencias de éxito.

La autoestima está fuertemente implicada en cómo los niños perciben sus errores y fracasos. Por ejemplo, supongamos que dos niños de una misma clase tuvieron un dictado de palabras y obtuvieron una mala nota. El niño con buena autoestima dirá: “yo puedo sacar mejor nota, la próxima vez estudiáre más o pediré ayuda a la maestra para aprender mejor estas palabras”. El niño con baja autoestima dirá: “esta maestra es una tramposa, nunca nos dijo que nos tomaría todas estas palabras y que bajaría tantos puntos por palabras, es su culpa”.

El primer niño cree que sus errores son una experiencia para aprender, más que sentirse amenazado por ellos. Estos niños tipicamente atribuyen sus errores a factores que pueden ser dominados por ellos para cambiar, como falta de esfuerzo (cuando la prueba se encuentra dentro de sus posibilidades) o utilización de estrategias inefectivas (poco estudio).

El segundo niño refleja baja autoestima al culpar a otro para esconder su doloroso sentimiento de “soy un fracaso, yo no puedo cambiar, yo no puedo obtener un buen rendimiento”. En lugar de creer que sus errores son una experiencia para aprender y mejorar en el futuro, los niños con problemas de aprendizaje frecuentemente piensan que cada fracaso es una soga al cuello. Estos niños creen que sus errores resultan de condiciones que no son dominables o controlables, como falta de habilidad o baja inteligencia.

Un círculo vicioso se inicia en el cual los niños creern que no pueden aprender de sus errores. Se sienten faltos de esperanza y desean evitar cualquier experiencia humillante, por lo cual evitan tareas antes de empezarlas, ponene excusas, culpan a otros o adoptan conductas para manejar el stress como ser el payaso de la clase, molestar a otros o adoptan una actitud pasiva y dependiente.

Los adultos tienden a pensar que a estos niños les falta perseverancia, sin embargo su evasión no es más que un intento por evitar una frustración que consideran humillante para su autoconcepto.

Ningún niño es inmune a los miedos que se desprenden de una situación de fracaso o error, pero los niños con problemas de aprendizaje son especialmente vulnerables a estos miedos. Han experimentado tanto fracaso que su energía está puesta en evadir esta frustración en lugar de implementar las estrategias eficaces para enfrentarla. Es que no saben elegir estrategias eficaces y necesitan que se las mostremos.

Próxima semana: ¿Cómo favorecer una buena autoestima?

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Trastornos de Aprendizaje No-Verbal

Adjunto este artículo que me pareció muy interesante como estaba expresado. Creo que no merece que lo re-edite, sino que me parece apropiado incluirlo con los datos de la autora y traductora.

Me parece apropiada su lectura no sólo para informarse sobre este trastorno sino para diferenciarlo de una dislexia. En este trastorno suelen aparecer dificultades en la automatización de la lectura hasta el  3 o 4 grado escolar, para luego normalizarse, y predominan otro tipo de trastornos (Rufina Pearson).

Autora: Sue Thompson, MA, CET,

Artículo original en inglés en: http://www.nldontheweb.org/Sue_Thompson_homepage.htm

Traducción realizada por Ana González Carbajal

El término “Trastornos del Aprendizaje No Verbal” (o NLD) se refiere a un síndrome neurológico que se cree que es el resultado de un daño en las conexiones de la sustancia blanca en el hemisferio derecho del cerebro, que es importante para la integración intermodal.

Hay tres grandes categorías de disfunción presentes en el trastorno: (1) motora (falta de coordinación, problemas severos de equilibrio y dificultades con las habilidades de grafomotricidad fina); (2) visual-espacial-organizativa (falta de imagen, pobre reconocimiento visual, percepciones espaciales defectuosas y dificultades con las relaciones espaciales); y (3) social (falta de habilidad para comprender comunicaciones no verbales, dificultades para regular las transiciones y situaciones novedosas, y déficit en el juicio y la interacción social). Las personas con NLD generalmente tienen habilidades verbales excepcionales, trabajan bien en la escuela en aquellas asignaturas que requieren decodificar (el aspecto de reconocimiento de las palabras en la lectura) y codificar (ortografía) lenguaje escrito, tienen una excelente atención y memoria auditiva, y aprenden principalmente a través de la mediación verbal. Este síndrome parece ser el exacto opuesto de la dislexia.

El NLD se parece a menudo al Desorden de Déficit de Atención (ADD) porque el estudiante con NLD tiene una pobre atención para el input visual y táctil. Sin embargo, una observación más detallada de este niño revelará que las deficiencias que él experimenta en estas áreas realmente no son déficits de la atención (la medicación para mejorar la atención normalmente no mejora la atención de este niño para el procesamiento visual y táctil), sino que más bien están producidas por el acceso limitado a las áreas del cerebro que se relacionan con estas modalidades.

Los Trastornos del Aprendizaje No Verbal aparecen con mucha menos frecuencia que los Trastornos del Aprendizaje basados en el lenguaje. Considerando que aproximadamente un 10% de la población general podría tener discapacidades de aprendizaje identificables, se creía que sólo del 1 al 10% de esas personas podría tener NLD. Esta información se basaba en los archivos clínicos y ahora muchos piensan que es una evidente infraestimación de las proporciones reales de ocurrencia. Lo que es seguro es que el NLD está enormemente infra-reconocido y estas personas frecuentemente son diagnosticadas incorrectamente.

La investigación temprana describe el NLD como un “Trastorno del hemisferio derecho“. La investigación del Dr. Byron Rourke apunta a un trastorno de la sustancia blanca como la causa del NLD. La sustancia blanca se encuentra predominantemente en el hemisferio derecho del cerebro y explica la suposición inicial de que el NLD estaba relacionado con el hemisferio derecho. El Dr. Rourke ha observado sintomatología de NLD en personas con conocidas lesiones cerebrales cerradas, hidrocefalia, y otras alteraciones neurológicas. Sin embargo, él también presenta casos convincentes en los que el síndrome de NLD se manifiesta como un trastorno del “desarrollo”. Se trata de niños que han sido afectados desde las fases de desarrollo más tempranas (probablemente el síndrome existía en el nacimiento, aunque ningún eslabón genético ha sido todavía confirmado). El Dr. Rourke cree que la sintomatología es ligeramente diferente cuando la aparición del síndrome ocurre en un niño de más edad, un adolescente, o un adulto (debido a un daño neurológico) que ha disfrutado de una progresión normal desde el desarrollo temprano hasta ese momento de su vida.

Y, finalmente, para aclarar algunos conceptos erróneos, aunque la mayoría de niños con NLD experimenta un desarrollo del discurso temprano y una lectura espontánea temprana, no todos los niños con NLD hablan y leen temprano. Algunos tienen problemas de motricidad oral significativos, que producen dificultades para imitar y secuenciar movimientos de la lengua, el labio y la mandíbula. Sin embargo, el lenguaje receptivo está intacto en estos niños y por regla general, una vez que ellos pueden coordinar sus habilidades de motricidad oral, su vocabulario superará rápidamente al de sus pares. De igual modo, no todos los niños con NLD leerán temprano. Al principio, leer será para ellos una tarea extraña.

Las palabras escritas necesitan unirse con unidades previamente aprendidas de comunicación lingüística. Esto requiere de habilidades de análisis viso-espaciales. Para algunos niños con NLD, sus habilidades viso-espaciales dañadas no permiten que esta asociación tenga lugar dentro del periodo normal, a pesar de su alta inteligencia verbal. Sin embargo, una vez que sonido y símbolo estén unidos, las habilidades para decodificar palabras escritas adelantan rápidamente, superando una vez más a sus pares a pasos agigantados.

El Dr. Byron Rourke señala que los niños con NLD que leen tarde son a menudo erróneamente diagnosticados con dislexia en edades tempranas. Acuden entonces al Especialista de Recursos y Programas de Lectura para ayuda terapéutica. Y se vuelven los “niños bandera” para cualquier método particular que se esté usando como terapia, ya que muestran adelantos tan notables en la lectura de palabras (decodificación). El Dr. Rourke señala que estos niños con NLD que despliegan dificultades de lectura claras en sus años tempranos, llegan todos a un nivel de lectura superior en el futuro, sea cual sea el programa que se utilice para ayudarlos.

Los tests cognitivos revelarán una diferencia significativa entre la puntuación verbal y la manipulativa, con puntuaciones verbales que a menudo se sitúan por encima de la media. Las observaciones clínicas mostrarán a un niño que es excepcionalmente verbal y que a menudo sobre-elabora las tareas que requieren una respuesta verbal. Este niño también se apoyará en estrategias verbales para hablar sin parar durante la resolución de problemas que se basan en acciones o ejecuciones. Le preguntará con frecuencia al examinador cómo lo está haciendo, intentando sacar retroalimentación verbal relacionada con su actuación.

El halago y el estímulo verbal facilitarán a menudo la realización de la tarea. En tareas que requieren la integración de información visual basadas en un significado contextual, tales como Rompecabezas y Cubos, el niño con NLD se fijará en los detalles visuales de la manipulación y no encajará las piezas basadas en la imagen como un todo o gestalt. La incapacidad de este niño para visualizar producirá probablemente una reducción de la velocidad de procesamiento. Su planificación motora está alterada, dificultando la comprensión, organización y finalización de las tareas. El niño con NLD procederá de una manera gradual y a menudo no verá una tarea en términos holísticos. Puede esperarse que tenga dificultad con todas las tareas que necesitan un procesamiento simultáneo, en lugar de un procesamiento secuencial.

Un buen pronóstico para el niño con NLD depende de una identificación y una intervención temprana apropiadas. La educación especial consiste en una serie de servicios y apoyos diseñados individualmente; no es un lugar al que se asigna a un estudiante. Un niño no está “en” o “fuera” de la educación especial; su plan de intervención debe llevarse a cabo en cada clase a la que él asiste, durante los descansos y el recreo, en cada excursión al campo y en cada reunión con gente. Puesto que cada estudiante es único, su IEP (plan educativo individualizado) proporciona el marco individual que le permite recibir el CAMS apropiado a lo largo de toda la jornada escolar. La aplicación exitosa de una integración requiere una planificación cuidadosa.

Para desarrollar estrategias de enseñanza eficaces, es importante diferenciar el NLD de otros trastornos del aprendizaje. Las técnicas de intervención específicas serán diferentes de aquéllas empleadas para otros subtipos de trastornos del aprendizaje y/o aquéllas empleadas para los desórdenes emocionales o de conducta. Aunque el niño con NLD aprende de un modo diferente al de sus iguales, aprende de memoria rápida y fácilmente. Parece tener un espacio de almacenamiento ilimitado en su memoria y “absorbe” constantemente detalles e información. Capitalice estas fuerzas. Sus fuertes habilidades verbales deben usarse como medios primarios para adquirir habilidades adicionales. Los futuros éxitos de este niño dependen de su adquisición de estrategias compensatorias, normalmente verbales, para compensar sus áreas de incompetencia.

Los planes del maestro deben tener en cuenta el hecho de que un estudiante con NLD tendrá dificultad para procesar información presentada principalmente a través de la modalidad visual. Los maestros necesitan pensar sobre cómo ellos pueden dejar fuera el estímulo visual de su plan de trabajo. Siempre deben complementarse materiales entregados visualmente con información verbal. Asimismo, las contestaciones escritas no deben ser el único método para evaluar el aprendizaje de este niño. Debe dejarse bastante espacio para la contestación en su hoja de examen debido a su pobre grafomotricidad. Siempre determine la meta u objetivo de la tarea. No torture inútilmente a un niño que tiene dificultad con la escritura, cuando puede sustituirse una contestación escrita por una oral.

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Bilingüismo y Dislexia

por Rufina Pearson

Por qué se cuestiona tanto la enseñanza de inglés en casos de dislexia?

Hasta qué punto es cierta la teoría de entorpecimiento del aprendizaje en la lengua materna (L1) por la exposición a la segunda lengua como el inglés (L2)?

La investigación demuestra que no es contraproducente el aprendizaje de una segunda lengua siempre y cuando la lengua materna oral esté afianzada. Por el contrario, el estudio de una estructura linguística y la exposición a la fonética desarrolla habilidades fonológicas deficientes en los disléxicos.

El cuestionamiento sí es válido en torno a la incorporación de la lectoescritura en niños disléxicos. Si bien no es contraproducente la exposición oral, hay que tener en cuenta que el proceso de incorporación de la lectoescritura en la segunda lengua deberá ser posterior o más lento que el desarrollo de la lectoescritura en la primer lengua en presencia de una dificultad específica de aprendizaje.

Un niño disléxico tardará más tiempo en incorporar las correspondencias grafema-fonema del inglés. Las mismas son mucho más complejas que las del español. Si tiene dificultades en la L1 es esperable que las tenga en la L2 por la irregularidad intrínseca del inglés (a una letra le corresponden muchos sonidos).

Además, si es esperable que los niños sean disortográficos en la L1 (español) entonces también es lógico que tengan dificultades en el manejo ortográfico de la L2 (inglés), lengua mucho más oscura que el español que es netamente transparente en las correspondencias letra-sonido.

Entonces, no es contraproducente la exposición oral al inglés. Tampoco lo es irlo exponiendo a la lectura siempre y cuando se le aclaren algunos “tips” acerca de cómo se lee en inglés, o hacerlo copiar en inglés.

En cambio, sí es negativo exigir un nivel de lectoescritura en inglés semejante al del español si el de la primer lengua aún no está afianzado. El niño inicialmente se confundirá las reglas para la escritura de uno y otro idioma y ello provocará un pobre afianzamiento de ambos sistemas de escritura.

Idealmente los primeros 3 años de escolaridad deberán focalizarse en la adquisición de la lectoescritura en español. A partir del tercer o cuarto grado se podra ir exigiendo cierta “performance” en la lectoescritura en inglés, lo cual no quiere decir no exponerlo para nada al inglés sino, no exigirle al mismo nivel.

Las críticas generales al bilinguismo se derivan de situaciones de exposición a una segunda lengua en detrimento de la primera si aún no está afianzada a nivel oral. Por ejemplo en casos de migración o de retraso del lenguaje oral. Ello se basa en la teoría de interdependencia desarrollada por Cummins.

Teoría de Interdependencia Lingüística

Cummnis (1979) propuso la teoría de Interdependencia para indicar la relación entre el desarrollo de dos lenguas. La misma indica que el nivel de competencia en la segunda lengua (L2) que un niño bilingüe alcanza es parcialmente una función del nivel alcanzado en la lengua materna (L1) en el momento en que comienza la exposición intensiva a la segunda lengua. (Hablamos de exposición oral a la lengua).

Los estudios realizados en niños expuestos a una segunda lengua en distintas edades demuestran que cuando se adquiere la segunda lengua sin tener afianzada la primera el niño corre el riesgo de ser semilingüe, es decir, de no desarrollar en su totalidad ninguna de las dos lenguas. Esto se produce principalmente cuando las familias emigran a otro país con un idioma diferente. En los casos estudiados, los niños de 10 años que emigran logran una mejor incorporación de la segunda lengua que los niños de 6 años. Este no es el caso de las familias argentinas en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo esta teoría es importante de tener en cuenta para la edad en que los niños ingresan al primer grado en escuelas bilingües. Es importante que tengan afianzado el lenguaje materno.

Así mismo, es importante considerar la bibliografía que muestra que las dificultades en la lectoescritura son pausibles de derivarse de los casos con retraso simple del lenguaje, entonces es probable que el niño también tenga un retraso en la adquisición de la lectoescritura en el segundo idioma. Por otro lado, la teoría de independencia nos lleva a pensar sobre la importancia de aprender en forma sistemática las reglas de la lengua materna para poder entender el funcionamiento de las reglas de otra lengua.

En un estudio realizado en España sobre el bilingüismo alcanzado entre castellano y catalán, Huguet y Vila (1995) encontraron un desarrollo bilingüe pobre en los casos en los que la lengua materna no era estudiada en forma sistemática. Así mismo encontraron indicadores de significancia para el desarrollo lingüístico bilingüe aditivo, como la motivación individual y la aceptación o valoración social de la lengua en la sociedad.

Cummins también refiere como clave, el método educativo recibido a lo largo de la escolaridad. En este sentido refiere que “cuando el conocimiento conceptual-lingüístico no conduce a desarrollar habilidades de lectoescritura, la enseñanza inicial en lectoescritura debe ser mediante la L1. Además afirma que la enseñanza mediante la L1 debe continuar pasados los primeros cursos para que el niño pueda desarrollar una forma beneficiosa, cognitiva y académicamente hablando de bilingüismo aditivo.

En este punto, cabe preguntarse qué sucede en los casos de niños con problemas específicos para el aprendizaje de la lectoescritura en la L1.

Qué sucede con el factor motivacional cuando el factor cognitivo-lingüístico actúa como limitador?

Generalmente, las escuelas tienden a manejarse con sentido común y priorizan el aprendizaje de la primer lengua hasta el 3 grado. En ese tiempo el niño compensa sus iniciales dificultades para la L1 y luego se lo expone salvajemente a la L2. Se da por supuesto que ya tiene capacidad para enfrentar la L2. No obstante, también cabe preguntarse si no deberá realizar el mismo proceso de aprendizaje más lento para adquirir la lectoescritura en la segunda lengua. De ser así, el colegio debería modificar los objetivos y el material de lectura para con este niño. Esto no es lo que sucede en la realidad y el niño termina enfrentando una alta cuota de frustración que no hace sino empobrecer la motivación para el aprendizaje de la L2.

Cummins afirma que la motivación hacia la L2 dependerá del deseo de los niños por identificarse con los miembros – hablantes del grupo de la L2. y que es probable que estén poco motivados para aprender la L2 cuando sientan el aprendizaje de esta como una amenaza para su identidad. Eso sucede básicamente en sociedades donde los niños bilingües presentan una L1 minoritaria. Este no es el caso de la mayoría de escuelas bilingües argentinas.

En argentina no hay “necesidad” de identificarse con la cultura de la L2 dado que no hay hablantes válidos de esa lengua más allá de los maestros.

Es así que surgen varias preguntas para la reflexión y por qué no para la investigación… :

Cómo se sustituye el factor primordial en motivación para el aprendizaje de la segunda lengua?

Hay suficiente exposición oral a la L2 en los colegios que se dicen bilingües?

Tienen los niños hablantes válidos con los cuales identificarse y así alimentar la motivación hacia el aprendizaje?

Qué funcionalidad debe darse a la L2 en un entorno que no la usa para comunicarse diariamente?

Cómo varía el aprendizaje de los niños en colegios con adultos parlantes en todos los ámbitos de la institución y cuando no se les permite comunicarse en otra lengua durante el horario de la L2?

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