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Hábitos lectores para incentivar en niños con dificultades en la lectura.

por Rufina Pearson

- Lentificación: lentificar la decodificación para favorecer el análisis visual-fónico, la anticipación semántica y la posibilidad de manipular la expresión del texto.

- Lectura global: poder frenar, levantar la vista y decir la palabra que continúa en la oración o en el renglón de abajo. Lectura por “fijaciones” (3 fijaciones es lo normal), explicitando que hay palabras más sencillas de adivinar que otras según sea el nivel de datos que brinden las palabras anteriores.

Esto podrá hacerse tanto a nivel palabra (programa JEL computarizado o con visor) como en la lectura de textos.

- Lectura silenciosa comprensiva: incentivar preguntarse “¿Qué entendí?” luego de terminar el párrafo- oración según el nivel de texto que se trabaje.

- Movimiento de labios y lengua: Controlar y evitar el movimiento de labios y lengua .

Actividad: cuando se trabaja a nivel palabra, se puede utilizar el palillo incluído en el programa JEL, ubicándolo en la parte inferior de la barbilla a fin de chequear el movimiento del mentón cuando se les pide que lean en forma silenciosa las palabras del jel computadora. Muchos se encuentran riéndose de sí mismos cuando se les controla el movimiento de labios y se les dice “seguramente estás moviendo tu lengua también”. Estimular la lectura visual o “con el poder de la mente”.

- Signos de puntuación: realizar pausas “exageradas” en los signos, poder anticiparse a los finales de la oración y a los mismos, mediante la lentificación de la lectura.

- Toma del libro: promover la toma del mismo con las dos manos y en 45°.

- Movimiento ocular: evitar el movimiento de la cabeza en la bajada de línea y practicar el movimiento de ojos.

- Lectura expresiva: promover la lectura interna y global de las palabras previo a la lectura oral, evitando vacilaciones y repeticiones.

Actividad: El profesional podrá dar un “pisotón”cada vez que el niño realice una lectura vacilante, repita o cometa un error de decodificación para promover el monitoreo y la autocorrección. Luego el profesional “hará una lectura con estas caracterísiticas” y será el niño el que dará el pisotón en el suelo. Esto divierte mucho a los niños y a los no tan niños también.

Actividad: otra forma de ampliar el campo visual en la lectura de textos es jugar a leer en forma conjunta con diversas consignas:

- 3 palabras cada uno

- 5 palabras cada uno

- Una oración cada uno

También se favorecerá la ampliación del campo visual utilizando un visor para achicar la visión del texto. Este visor deberá irse extendiendo en tamaño poco a poco.

- Seguimiento de la oración - renglón visualmente: Evitar el uso del dedo para seguir el texto luego que el niño puede leer palabras y comprenderlas. En su lugar, utilizar un visor o sugerir ubique el dedo pulgar en el margen de  la línea que está leyendo para no perderse.

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Hábitos lectores para incentivar en niños con dificultades en la lectura.

por Rufina Pearson

- Lentificación: lentificar la decodificación para favorecer el análisis visual-fónico, la anticipación semántica y la posibilidad de manipular la expresión del texto.

- Lectura global: poder frenar, levantar la vista y decir la palabra que continúa en la oración o en el renglón de abajo. Lectura por “fijaciones” (3 fijaciones es lo normal), explicitando que hay palabras más sencillas de adivinar que otras según sea el nivel de datos que brinden las palabras anteriores.

Esto podrá hacerse tanto a nivel palabra (programa JEL computarizado o con visor) como en la lectura de textos.

- Lectura silenciosa comprensiva: incentivar preguntarse “¿Qué entendí?” luego de terminar el párrafo- oración según el nivel de texto que se trabaje.

- Movimiento de labios y lengua: Controlar y evitar el movimiento de labios y lengua .

Actividad: cuando se trabaja a nivel palabra, se puede utilizar el palillo incluído en el programa JEL, ubicándolo en la parte inferior de la barbilla a fin de chequear el movimiento del mentón cuando se les pide que lean en forma silenciosa las palabras del jel computadora. Muchos se encuentran riéndose de sí mismos cuando se les controla el movimiento de labios y se les dice “seguramente estás moviendo tu lengua también”. Estimular la lectura visual o “con el poder de la mente”.

- Signos de puntuación: realizar pausas “exageradas” en los signos, poder anticiparse a los finales de la oración y a los mismos, mediante la lentificación de la lectura.

- Toma del libro: promover la toma del mismo con las dos manos y en 45°.

- Movimiento ocular: evitar el movimiento de la cabeza en la bajada de línea y practicar el movimiento de ojos.

- Lectura expresiva: promover la lectura interna y global de las palabras previo a la lectura oral, evitando vacilaciones y repeticiones.

Actividad: El profesional podrá dar un “pisotón”cada vez que el niño realice una lectura vacilante, repita o cometa un error de decodificación para promover el monitoreo y la autocorrección. Luego el profesional “hará una lectura con estas caracterísiticas” y será el niño el que dará el pisotón en el suelo. Esto divierte mucho a los niños y a los no tan niños también.

Actividad: otra forma de ampliar el campo visual en la lectura de textos es jugar a leer en forma conjunta con diversas consignas:

- 3 palabras cada uno

- 5 palabras cada uno

- Una oración cada uno

También se favorecerá la ampliación del campo visual utilizando un visor para achicar la visión del texto. Este visor deberá irse extendiendo en tamaño poco a poco.

- Seguimiento de la oración - renglón visualmente: Evitar el uso del dedo para seguir el texto luego que el niño puede leer palabras y comprenderlas. En su lugar, utilizar un visor o sugerir ubique el dedo pulgar en el margen de  la línea que está leyendo para no perderse.

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Procesos de adquisición de la Lectura y Escritura

por Rufina Pearson

ETAPAS DE LA LECTURA

La lectura requiere de un proceso de aprendizaje, y como tal se logra a través de un proceso gradual en el que se va adquiriendo cada vez mayor expertise. La lectura no es inherente al cerebro humano, sino que debe ser aprendida y automatizada. Un niño con dislexia es aquel que tiene dificultades en esta automatización. No obstante, pasa al igual que el lector normal por las mismas etapas de lectura, con la diferencia que se queda varado en la fase alfabética y sólo logra desarrollar las posteriores en forma imperfecta. Con tratamiento psicopedagógico podrá avanzar en forma eficiente por cada una y cuanto más temprano sea la intervención mayores son las probabilidades de lograr una mejor automatización y menores las posibilidades de que adquiera vicios de lectura.

Es importante remarcar que la lectura para que sea “verdadera lectura” debe iniciarse fonológicamente. Una lectura de su propio nombre o de marcas no siempre es verdadera lectura, sino que tenderá a ser una codificación de un logo. La lectura se incia en la fase llamada “ALFABETICA” o “FONOLÓGICA”.

Al automatizar la lectura alfabética-ortográfica, el niño estará en condiciones de poner su atención al contexto, la expresión y a comprender en la medida en que va decodificando.

Según Ehri, L. 1997

FASES:

1.LOGOGRAFICA: reconocimiento de escrituras globales: MAMÁ, Cocacola, McDonalds, sin decodificación.

Aquí no hay verdadera lectura sino un mero reconocimiento de la forma visual o logo, hay “actitud de lectura” pero no

hay correspondencia grafema-fonema.

2. ALFABETICA: comprensión del principio alfabético: asociación grafema-fonema, etapa de decodificación fonológica.

El niño lee articulando por fonemas o sílabas: MAAA-NOOO    MANO!

3. ORTOGRAFICA: reconocimiento de patrones ortográficos, necesario para la lectura fluída.

El niño capta grupos de letras y luego palabras en un solo golpe de vista.  MA-NO   MANO

 

Agrega Rufina Pearson:

4. FLUIDA-EXPRESIVA: lectura del texto teniendo en cuenta la puntuación, expresión y el contexto. Implica el acceso directo a

la semántica y un control automático del proceso de decodificación.

 

ETAPAS DE LA ESCRITURA

Al igual que la lectura, la escritura no es inherente al cerebro humano sino que debe ser aprendida y automatizada, por lo cual necesita mediación de la enseñanza y tiempo para fijarla. Para leer al igual que para escribir, se requiere del conocimiento del abecedario (código arbitrario) y de la asociación con su correspondiente sonoro que son los fonemas (conciencia fonológica). El aprendizaje de la escritura también es gradual, por lo cual va evolucionando en la medida en que el niño va captando el principio alfabético. A diferencia de la lectura, la escritura puede presentarse en formas más precarias y sus primeras etapas colaboran hacia la representación total de los fonemas. Es decir, un niño puede entender “algo” del principio alfabético y escribir silábicamente, pero no bien entiende “algo” de la lectura ya sabe leer y sólo debe automatizarla. En cambio, en la escritura debe atravesar etapas previas antes de escribir alfabéticamente y comprender del todo la escritura. Luego deberá perfeccionar esa escritura respetando la ortografía y pudiendo sustituir su imprenta mayúscula por trazos más elaborados como son las cursivas.

Al igual que la lectura, la escritura verdadera es la que posee componentes fonológicos. El escribir su nombre correctamente no nos indica que entiende el principio alfabético, sino cuando empieza a representar fonéticamente alguno o todos los sonidos de las palabras.

Al automatizar la escritura alfabética el niño se verá en condiciones de fijase en el aspecto ortográfico y en poner toda su atención en el cuidado del grafismo.

Según Emilia Ferreiro:

ETAPA pre-fonética:

PRESILÁBICA: aún no hay comprensión del principio alfabético, por lo tanto no hay correspondencia grafema-fonema.

ETAPA fonética:

1.SILÁBICA: el niño puede detectar al menos un sonido de la sílaba, generalmente vocales o consonantes continuas.

2.SILÁBICA-ALFABÉTICA: el niño empieza a detectar y representar algunas sílabas en forma completa.

3.ALFABÉTICA: el niño puede detectar todos los sonidos y representarlos adecuadamente con su letra.

 

Agrega Rufina Pearson:

ETAPA viso-fonética

ORTOGRÁFICA: el niño escribe respetando el código de escritura y sus excepciones.

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Diferencias entre lenguaje oral y lenguaje escrito

por Rufina Pearson

Referencia: Sally Shaywitz, Overcaming Dislexia, 2000

Los estudiosos en lingüística como Noam Chomsky y Steven Pinker ha argumentado en forma convincente que el lenguaje oral es innato e instintivo. Es decir, el lenguaje no necesita ser enseñado. Lo único necesario es exponer al ser humano a adulto hablantes en su lengua materna. El cerebro humano está preparado genéticamente para activar el módulo fonológico que automáticamente une los fonemas escuchados en palabras. Por ello el lenguaje oral, al desarrollarse a un nivel subconsciente, no requiere esfuerzo. Esta característica es inherente al ser humano, y es lo que lo diferencia de los animales. Si un bebé está sano y es expuesto a un entorno hablante, es casi imposible para él no percibir el lenguaje, es decir, no aprender a hablar. Los niños que presentan dificultades en el lenguaje oral, tienen una dificultad específica del lenguaje.

El lenguaje escrito, a diferencia del lenguaje oral, no es natural sino arbitrario, requiere de la enseñanza (de la intervención de otro ser humano) y no sólo de la exposición a un entorno lectoescrito, y no se encuentra determinado genéticamente en el cerebro. El cerebro posee módulos aptos para aprender a leer y escribir el lenguaje oral, pero necesita de la intervención humana para activarlos a través de la enseñanza explícita y luego de práctica del circuito cerebral para su automatización. Es decir, necesita aprender en forma consciente cómo funciona el sistema, lo cual demanda una importante carga cognitiva y requiere de esfuerzo. Con la práctica, el cerebro es capaz de automatizar el proceso de lectoescritura y llevarlo a un nivel subconsciente.

Para aprender a leer, la persona necesita convertir las letras de una página en un código lingüístico. Sin embargo, las letras no tienen la connotación lingüística que poseen los sonidos del habla y que son captados por el cerebro. Al menos que el futuro lector pueda convertir las letras en el código fonético, estas letras sólo significarán un montón de rayas y círculos sin sentido. Una vez que esta relación de correspondencia grafema-fonema es comprendida, el niño ha captado el principio alfabético.

El primer descubrimiento que un niño realiza en su camino hacia la comprensión del principio alfabético es la comprensión de que las palabras tienen partes o sonidos. Este descubrimiento se llama conciencia fonológica, y es el primer paso para que el niño inicie el camino hacia el dominio de la lectoescritura. Este descubrimiento no es natural al niño sino que debe ser incentivado. Una vez que lo logra, el niño cuenta con los recursos suficientes para unir los fonemas a las letras, las cuales dejarán de presentarse como “sin sentido”. Las letras pasarán a representar ese lenguaje oral que ya dominan en su totalidad. Una vez asociadas con el lenguaje oral, las palabras escritas serán fácilmente aceptadas por el circuito neuronal ya instalado para procesar el lenguaje hablado.

Entonces, resulta imprescindible que el niño desarrolle conciencia fonológica para iniciar el proceso de alfabetización.

Todos los niños deberán pasar por el mismo proceso, incluso los disléxicos. La diferencia estará en el esfuerzo y tiempo que les llevará realizar el proceso.

El niño sin dislexia tardará dos años en automatizar completamente la lectoescritura en español, el proceso le resultará placentero y sin aparente esfuerzo, pero deberá practicar para adquirir destreza. Llegará al segundo grado con una lectura corriente y tendrá conciencia ortográfica.

El niño condislexia tendrá mucha dificultad para automatizar la lectoescritura. En esto consiste su dificultad, en un déficit fonológico que le dificulta captar la segmentación de las palabras habladas en sus fonemas, automatizar las correspondencias grafema-fonema y decodificar las palabras escritas. Si no recibe ayuda apropiada y en forma temprana, llegará al tercer grado con dificultades en la lectura fluída y con una escritura con errores específicos, lo cual derivará en una disortografía. Si recibe la ayuda apropiada encontrará menos dificultad en cuanto que se lo estimulará en las estrategias apropiadas para una mejor automatización. No sólo encontrará menos dificultad sino que atravesará el proceso de aprendizaje con menor frustración, lo cual contribuirá a una mejor autoestima.

Categorias:General, Dislexia, Lectoescritura inicial, Problemas de Aprendizaje | 4 Comments »

Etapas del aprendizaje de la lectura

por Rufina Pearson

Extractos tomados de:  “Lenguaje y Dislexias” Enfoque cognitivo del retraso lector. Autor: Luis Bravo Valdivieso. Ed. Aprendizaje.1995

Etapas estratégicas para el aprendizaje lector y la dislexia

El aprendizaje normal de la lectura se realiza siguiendo algunas etapas que implican distintas destrezas cognitivas y verbales.

Son tres las etapas principales, en las cuales se utilizan diferentes estrategias para este aprendizaje. Ellas son la logográfica, la alfabética y la ortográfica. (Frith, 1986; Morton, 1989; Seymur, 1990). Alegría y Morais (1989) las describen como “tres mecanismos de identificación de las palabras escritas”, entre los cuales hay una sucesión fluida, en la que el paso desde un mecanismo anterior a otro más elaborado no implica la sustitución del primero, sino la “disminución de su importancia relativa en relación al número de palabras que pueden ser leídas”. Entre ellos hay una interacción dinámica y progresiva, que impide considerarlas como etapas consolidadas y claramente delimitables. En este sentido podríamos también hablar de “períodos” del aprendizaje, para indicar así su característica evolutiva y temporal y de estrategias lectoras para referirnos a actitudes más estables que emplean los niños en la decodificación de las palabras.

El período logográfico se caracteriza por el reconocimiento visual de algunos rasgos gráficos conducentes al significado verbal en las palabras escritas. Una estrategia logográfica aprendida en este período permite al niño presumir la palabra total a partir de algunos elementos gráficos más simples y de fácil reconocimiento visual. (PEj. el empleo de logotipos en adultos, lo que les permite ubicarse dentro de un producto o de una marca comercial, sin tener que leer su nombre). Para establecer este proceso de relación entre significantes gráficos y significados verbales, son importantes la atención y la memoria visual.

El período alfabético se caracteriza por un proceso de mucha mayor complejidad, el que implica el aprendizaje de los fonemas correspondiente a las letras, y de las asociaciones letra a letra y palabra a palabra con sus respectivos fonemas. En este período los niños tienen que establecer estrategias cognitivas para reconocer y operar sobre estos elementos auditivos significativos, sesgados artificialmente. Su aprendizaje abre un camino para decodificar las múltiples combinaciones de fonemas que constituyen todas las palabras legibles en un idioma y facilita la lectura de palabras desconocidas.

Las relaciones entre los signos y su significado pierden arbitrariedad al responder a normas gramaticales ortográficas. Para aprender las reglas alfabéticas es indispensable registrar las asociaciones más permanentes entre las letras y su pronunciación, lo cual depende también de las reglas ortográficas de los diferentes idiomas.

En el idioma castellano, el aprendizaje de las vocales facilita mucho más la decodificación alfabética de las palabras, de lo que sucede en inglés, ya que pueden aprenderse las asociaciones silábicas más corrientes con algunas consonantes. Moran y Calfee (1993), consideran que el castellano puede ser considerado un “idioma silábico”, debido a que “está construido principalmente por una pequeña colección de sílabas distintivas, y el lenguaje impreso es fácilmente decodificable sílaba a sílaba”. Agregan que el aprendizaje de las vocales en castellano implica un desafío mucho menor que en inglés. Sin embargo, para efectuar el aprendizaje de la lectura es necesario pasar de la conciencia silábica inicial a una “conciencia fonológica”.

El desarrollo de la “conciencia fonológica” es una característica del período alfabético que implica tanto la toma de conciencia de los fonemas como el desarrollo de la habilidad para operar con ellos. Bermeosolo (1994) expresa que la conciencia fonológica es “la habilidad para ejecutar operaciones mentales sobre el output del mecanismo de percepción del habla”. Esta conciencia fonológica empezaría aparecer alrededor de los tres años y no más tarde de los siete.

La conciencia fonológica contiene diversas funciones. Una de ellas es la habilidad para efectuar un “análisis segmental” de los fonemas que conforman las palabras. La habilidad para efectuar eficazmente un “análisis segmental” (o deletreo) no aparece de manera espontánea con la edad, sino que requiere del desarrollo previo de la discriminación entre las diferencias de los segmentos pronunciables de las palabras (rimas, sílabas, sonido inicial-final), el cual puede desarrollarse con la enseñanza de la lectura o incluso antes de la exposición explícita a la misma.

Es necesario que los niños preescolares hayan adquirido un nivel mínimo básico en el desarrollo fonológico previo (”prelexical”), sobre el cual pueda actuar la enseñanza alfabética. En los niños sin dificultades para aprender, “la conciencia fonológica es automáticamente desencadenada por los principios alfabéticos”. En cambio, los disléxicos tampoco tienen un desarrollo mínimo de estas habilidades previas para aprender a decodificar. Esta etapa es donde tienen las mayores dificultades.

El período ortográfico ha sido descrito por Frith (1986) como un reconocimiento morfémico, que toma en cuenta el ordenamiento de las letras, y no sólo el sonido aislado de ellas y por Morton (1989), como “la construcción de unidades de reconocimiento por sobre el nivel alfabético, que permite que las partes fonémicas sean reconocidas al instante”. Vellutino y Scanlon (1982) estiman que los niños que aprenden a leer deben ser capaces de reconocer las características visuales de los distintos signos gráficos, y poder identificarlos por sus rasgos sobresalientes. En este período adquieren “una conciencia creciente de la estructura ortográfica, que implica una sensibilidad funcional a las combinaciones de letras“. Gracias a este proceso pueden determinar la pronunciación, de acuerdo con la ortografía de las palabras, una vez efectuada su decodificación alfabética.

Además, en este período desarrollan la fluidez lectora y la lectura expresiva, dado que ya no necesitan “pensar” sobre el proceso fonológico.

Cabe aclarar que el concepto de “ortografía” no parece tener un uso idéntico en castellano y el inglés.

En idioma inglés, el reconocimiento ortográfico es un requisito necesario para efectuar correctamente la pronunciación, debido a la variabilidad que tienen sus vocales. Por lo tanto, el logro de una estrategia ortográfica es imprescindible para que los niños puedan pronunciar las palabras correctamente, aunque puedan deletrearlas.

En castellano, en cambio, la ortografía está más relacionada con la corrección de la escritura, que con las variaciones en la pronunciación de las vocales. Salvo algunas excepciones, en castellano, la atención del lector a los signos ortográficos tiene más que ver con el acceso al significado que con la pronunciación (hacia- Asia; echo-hecho; valla-vaya) o con la diferencia de significado que implican los acentos (tu-tú; hacia-hacía). También cuando se leen frases o palabras fonológicamente similares, pero que ortográficamente adquieren un significado distinto: el vino - él vino; cediera- se diera.

En castellano el procesamiento ortográfico se presenta más bien el aprendizaje de algunos conjuntos silábicos que se repiten con alta frecuencia en este idioma y que facilitan al niño la decodificación de la palabra entera, como ser: “bra”, “pra”, “ción”, “aba”.

La dislexia y los períodos de lectura

Según lo expuesto en la primera sección el niño disléxico tarda en alcanzar el período alfabético y luego se queda varado en el mismo por más tiempo y no logra superarlo exitosamente para pasar en forma fluída al período ortográfico. Ello afecta no sólo la precisión para decodificar las palabras complejas, sino también la capacidad para identificar visualmente las palabras y así leer en forma fluída. Así mismo, se ve afectada la ortografía dado que no se detiene a mirar las palabras por su grupo de letras en forma eficiente.

Según Morton (1989), en los casos en que se produce una detención o un quiebre en este proceso (por ejemplo en una dislexia), los sujetos pueden emplear estrategias compensatorias para seguir aprendiendo. Sin embargo, también pueden regresar y utilizar estrategias que fueron adecuadas en los períodos anteriores, o inferiores, pero que ya son insuficientes para ser aplicadas con éxito en el período siguiente. Desde esta perspectiva, es importante tomar en cuenta si hubo detención y vuelta atrás en las estrategias para aprender o si el retraso en la lectura se origina en el empleo de estrategias erradas y corregibles con metodologías corrientes de enseñanza.

Rack (1985) planteó la hipótesis de que los disléxicos “leen usando una estrategia primariamente visual-ortográfica, más que una recodificación fonológica”. En su investigación encontró que los disléxicos no emplean eficazmente el código fonético de la memoria, es decir, no representan internamente, de manera correcta, los sonidos de las palabras. Para compensar la mayor lentitud que tienen para acceder a la representación fonológica, tienden a echar mano a las claves visuales-ortográficas. Su estrategia estaría dirigida más bien a recordar “visualmente” las palabras, compensando de este modo su dificultad para retenerlas “auditivamente’. Es probable que regresen a emplear estrategias “logográficas”, de memoria visual global más que utilizar la información ortográfica propiamente tal. Un efecto importante del uso inadecuado de la estrategia logográfica es la limitación en el número de palabras diferentes que pueden memorizar y mayor lentitud para leerlas.

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Disgrafía: Dificultad específica en la escritura

por Rufina Pearson

referencia: charla presentada por Ana Sanchez Negrete y Catalina Mullen.

Qué factores inciden en la escritura?

La escritura es una actividad linguística secundaria. Se pueden detectar aspectos comprensivos y de producción. El factor comprensivo está relacionado con el OUTPUT cognitivo o capacidad cognitiva. En cambio, el factor de producción está relacionado con el OUTPUT motor. Este último es el que se encuentra alterado en una disgrafía.

Es importante diferenciar entre las dificultades de escritura propias de una dislexia y entre dificultades de escritura específicas con alteración del mecanismo de la escritura.

En el OUTPUT motor intervienen diversas funciones.

organización kinestésica o memoria de movimiento

organización motriz

coordinación motriz fina

organización espacial

Qué aspectos hay que tener en cuenta para detectar dificultades en la escritura?

Para detectar dificultades en la escritura se debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

1. Trazado

2. Forma

3. Legibilidad

4. Fluidez

5. Significado

Cuándo se puede diagnósticar una dificultad en la escritura?

A partir de los 6-7 años se puede hablar de una dificultad en la escritura cualquiera sea de los aspectos alterados. Una disgrafía normalmente muestra alterados los items 1 al 4.

Se puede hablar de una “pre-disgrafía” o de niño en riesgo a partir de los 4-5 años.

Cuáles son los signos para observar en una escritura?

- Calidad del trazo: muy fuerte o muy débil.

- Espacios inapropiados entre las letras, palabras o en la ubicación en la hoja (ej. empieza siempre dejando un espacio amplio luego del margen).

- Dificultad para mantenerse en el renglón.

- Letras desorganizadas o con el diagrama incorrecto

- Ilegibilidad

Tipos de disgrafía según Deuel:

Evolutiva: se denomina así al tipo de dificultad ocurrida por disfunción cerebral. El niño presenta dificultades desde el inicio del aprendizaje.

Adquirida: se denomina así a la disgrafía producida por lesión cerebral luego de un accidente. Se observa una pérdida de habilidades previamente adquiridas.

No Específica: producida por dificultades cognitivas y emocionales o por una incidencia del método de enseñanza en el rendimiento del niño. Este tipo de disgrafía se observa generalmente en niños con trastorno neurológico y bajo rendimiento cognitivo.

Específica: Producida por dificultades de lenguaje, aprendizaje (dislexia), motrices o visomotoras.

Las dificultades específicas se pueden clasificar en dos tipos de perfiles:

1. SABE COMO ESCRIBIR PERO ES TORPE

Dificultades de aprendizaje: el niño disléxico generalmente muestra dificultades en la lectura, en el manejo de la ortografía y en la legibilidad de la escritura. Las dificultades de escritura pueden presentarse de esta manera en un disléxico o presentar un cuadro comórbido, es decir, que se suma al de las dificultades de lectura.

Dificultades motrices: el niño con dificultades motrices generalmente muestra dificultades en la organización de redacciones libres, en el copiado y en el diseño de las letras. No presenta dificultades en el significado de su escritura y es posible que no presente dificultades en la ortografía.

2. NO SABE COMO ESCRIBIR

Dificultades visomotoras: este niño muestra dificultades severas en la organización espacial, en la legibilidad, en la planificación motriz y en la diagramación de las letras. Generalmente son niños torpes, que muestran descendida la figura humana, el armado de rompecabezas y la construcción con cubos.

 

Cómo valorar dificultades en la prensión?

Desarrollo normal de la prensión:

1 a 1.5 años: prensión palmar ejerciendo la fuerza desde el hombro

2 a 3 años: prensión con la fuerza puesta en la muñeca, tipo pincel

3 a 4 años: prensión estática con la fuerza puesta en 4 dedos

4 a 6 años: prensión con la fuerza puesta en la pinza digital o trípode dinámico

Existen dos tipos de prensión importantes para la escritura:

PRENSIÓN SOBRE EL LÁPIZ: se determina por la forma de toma del lápiz. La misma debe ser en pinza, con la presión puesta en los dedos pulgar e índice y con soporte en el dedo mayor. Un niño torpe generalmente utiliza mal la fuerza y no desarrolla destreza digital. Por ello toma el lápiz en forma incorrecta realizando la presión con una zona incorrecta (palma, 4 dedos). Ello genera cansancio y por ello se ve afectada la fluidez en la escritura.

PRENSIÓN SOBRE EL PAPEL: se determina por la posición de la mano que no escribe. La misma debería funcionar de soporte de la hoja a fin de obtener un mayor dominio de la coordinación visomotriz, sostener la hoja y disminuir la presión de la mano que escribe. El niño con dificultades generalmente deja la mano en sus faldas, o la ubica debajo de la mesa o la utiliza para tocar cosas. Ello le hace perder el control sobre lo que escribe y sobre la prolijidad-legibilidad. Es lo mismo que intentar escribir sobre un autobús: se delega el control de la legibilidad a los semáforos..

Ambas prensiones son importantes para el logro de una escritura eficiente.

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Actividades para trabajar la Conciencia Fonológica y Habilidades Fonológicas

por Rufina Pearson

Para los lectores incipientes:

- Cantar el abc.

- Reconocimiento del nombre y sonido de las letras. También se puede jugar al reconocimiento por el tacto (poner las letras adentro de una bolsa o caja y que el niño deba meter la mano y sacar una reconociendola solo por el tacto), sobre todo cuando se trabaja con un nuevo abc como el de imprenta minúscula.

- Seleccionar una letra o sílaba y seguirla de dibujos algunos de los cuales comiencen (o terminen) con dicha letra o sílaba. El niño debe pintar – marcar aquellos dibujos que sigan la consigna.

- Seleccionar dibujos y escribir su nombre al lado omitiendo la primer o última letra. El niño debe completar la letra faltante. Luego se puede hacer con letras intermedias.

- Unir con flechas dibujos modelo o letra con otros dibujos que comiencen con el mismo sonido inicial. Hacer lo mismo con el sonido final.

- Decir de 3 a 4 palabras de las cuales una sola comience con un sonido diferente a las otras. El niño debe seleccionar la diferente. Hacer lo mismo con el sonido final.

- Pensar en forma oral palabras que comiencen con determindad letra o sílaba. Luego identificar la letra o sílaba en forma escrita, entre otras sílabas.

- Trabajar un vocabulario con flashcards y luego armar una oración para que “lean” con las palabras conocidas.

- Realizar un análisis sonoro y visual de las palabras trabajadas. Hacer “trampa” y presentar palabras con pequeñas diferencias a las trabajadas. Pedir la lectura de las mismas. P.ej.: MASA – MESA , POCA- PECA- PICA

- Trabajar con letras de imprenta minúscula para favorecer el acceso a lectura de cuentos o libros simples.

- El introducir la b y la d desde temprano favorece un mejor reconocimiento para aquellos chicos que presentan mayores dificultades.

Para los lectores con dificultad:

- Componer y Descomponer palabras (Deletreo y síntesis de palabras):

- “Adivinar” una palabra a partir del deletreo de otro (para ello se pueden usar tarjetas con palabras impresas). Se puede elegir el vocabulario a trabajar y ponerlo en las tarjetas destinadas a este juego. Incluso se pueden organizar niveles de tarjetas diferenciandolos por “colores” de las tarjetas (se pueden imprimir en hojas de color). Por ejemplo: palabras bisílabas directas de un color, palabras trisílabas directas de otro color, palabras bisílabas con alguna sílaba indirecta de otro color, etc.

- Para el deletreo, se puede utilizar material concreto para “materializar” los sonidos. Es útil el uso de charts con tantos cuadrados como sílabas tiene la palabra y que el niño deba poner monedas o porotos en cada casillero según sonidos oiga en cada sílaba. Luego pedir la “lectura” de la palabra. Para ello deberá usar su memoria fonética que ha sido apoyada en forma visoespacial. Por eso es importante comenzar con palabras cortas. Se puede trabajar en grupos pequeños de acuerdo a los niveles que existan en el grado.

- Formar nuevas palabras con los sonidos de otras: agregando, quitando o cambiando sonidos. Por ejemplo: bala x ala, bota x gota, nube x sube, cama, x coma, sana, x ana, etc.

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Docentes: Pautas de trabajo para dificultades frecuentes en el 1° ciclo

por Rufina Pearson

A continuación se detallan algunos de los errores más comunes que realizan los niños con dificultades en el aprendizaje (tanto específicos como no específicos). El docente debe estar atento a la aparición de algunos de estos signos e implementar las estrategias sugeridas.

Errores más comunes en la escritura

“Omite, invierte y sustituye letras al escribir”

  • Juegos de silabeo, deletreo y composición de palabras (ver juego “JEL”).

“ Escribe oraciones muy extensas colocando repetidamente la conjunción ‘y’ ”

  • Estimular la conveniencia de escribir oraciones cortas y la sustitución de la “y” por un punto.
  • Aprovechar a reforzar la necesidad de empezar con mayúscula luego del punto.

“ Su letra es demasiado grande y no respeta el espacio del renglón”

- Marcar con color los renglones en forma intercalada (uno si y otro no) y utilizar cruces para indicar dónde debe empezar a escribir. Otorgarle mayor espacio en las fotocopias. Incentivar la importancia de respetar el renglón utilizando un sistema de incentivos: cada 3 renglones sin salirse del mismo 1 premio. Charlar con el alumno y escribir en el cuaderno las metas que se proponen: “Durante este mes voy a tratar de escribir sobre el renglón tratando de no pasarme. Mi maestro me dará un caramelo cada 3 renglones bien escritos”. Así el niño es, de alguna manera, consciente de su dificultad y de cómo va a hacer para resolverla.

“Comete horrores de ortografía” “¿Hasta dónde debo corregir?”

  • La ortografía se debe guiar desde los comienzos, aunque evitando presentarla como algo frustrante. Ante la pregunta de un niño “¿Con qué va?”, se debe dar la información correcta para que el niño la incorpore lo más rápido posible.
  • La memoria visomotora es fundamental para el afianzamiento de las grafías ortográficas de las palabras. Será por lo tanto beneficioso realizar tarjetas con las palabras del grupo ortográfico (las letras de la letra trabajada en color) y luego dárselas para leer a modo de “flashcards” y luego en “dictado de flashcards”. Para éste último se presenta la palabra por 2 segundos y luego de observarla el niño la debe escribir sin mirarla. Luego se le entrega la palabra para que la cotejen, y de estar equivocada, la volverá a escribir adecuadamente.
  • Cada niño o cada mesa (si es que el grado está dividido en mesas) puede tener su “grupo de flashcards”, el cual se irá rotando semanalmente tanto para lectura como para el dictado.

Errores más comunes en la lectura

“Silabea o lee en forma poco fluída”

  • Para aumentar la fluidez al leer: Acostumbrar al niño a realizar el análisis de la palabra por sílabas en voz alta, sugerirle que mire la palabra siguiente, que respire entre palabra y palabra para no cortar el sentido y luego que respire respetando la puntuación.
  • Sugerir al niño que seleccione una lectura del libro de texto, la practique en su casa y luego evaluarla.
  • Entrenar en la lectura de palabras aisladas, previo a la lectura del texto. Esto aumenta la fluidez ya que se le da la posibilidad al niño de practicar previamente las palabras con dificultad.
  • Cronometrar la velocidad de lectura del grupo cada 3 meses para chequear la evolución.

¿Cómo saber la velocidad con que leen mis alumnos?

  • La velocidad lectora es la cantidad de palabras leídas en un minuto. Para ello evaluar en forma individual una lectura en voz alta del nivel que nunca hayan leído y cronometrar el tiempo que tarda en leer. Si se quiere chequear la comprensión, se harán preguntas sobre lo que leyó.
  • Se espera que un niño de 1° - 2° grado lea entre 30 y 60 palabras por minuto.
  • La velocidad lectora se calcula de la siguiente manera:

(Total palabras del texto) x 60” = (cantidad de palabras por minuto)

(dividido el tiempo en segundos que tardó el niño en leer la lectura)

“A veces lee bien y otras lee mal. Cambia una palabra por otra”

  • Lentificar la lectura para favorecer la fidelidad de la misma.
  • Tomar una lectura y anotar en qué palabras se confunde. Realizar carteles con las mismas y sugerir al niño que practique las mismas en su casa y luego evaluarlas.

“Le cuesta leer palabras con grupos consonánticos”

  • Elegir 2 grupos consonánticos en los que más se equivoque y hacer tarjetas con palabras. Buscar imágenes con esos grupos ( ver Memotest de Palabras)

“Lee bien pero su lectura es monótona, no respeta los puntos ni las comas ”

  • Brindarle textos con diálogos y signos de puntuación. Marcar los puntos con color e indicar que cuando vea uno debe respirar hondo “exageradamente”.
  • Antes de trabajar con un texto, practicar las palabras de mayor complejidad. Puede servir realizar carteles con las mismas.

Estrategia para lectura de libros o lecturas cortas (emplear una a la vez y en situación de a 2):

- Respetar signos de puntuación: previo a la lectura, marcar con color los signos de puntuación; luego pedirle que “exagere” las pausas con respiración profunda en los puntos y respiración media en las comas. Alternar roles a modo de lectura compartida para modelar.

- Alternar roles de lectura con el adulto. Al terminar cada párrafo el que lo lee deberá decir con sus palabras lo que comprendió. Si el niño comete algún error al leer, el adulto deberá decir la palabra nuevamente o animarlo a que la lea “para adentro” y luego para afuera. Alternar estas modalidades de corrección para no generar frustración.

- Comprensión / generación de preguntas: alternar roles de lectura por párrafo. Al terminar de leer el adulto, el niño deberá generar 2 preguntas sobre lo que acabó de leer el adulto (podrá tomar el texto y fijarse en la información leída) para cerciorarse de que “entendió”. Luego invertir roles. El adulto deberá realizar preguntas tanto literales (sobre información explícita) como deductivas (sobre información implícita).

Estrategia para la lectura de diálogos o historietas:

- Hacer en tamaño grande los signos de exclamación e interrogación (cartulina de color) y elevar/levantar el correspondiente a la hora de enunciar la oración. Por ej. Cuando el niño debe exclamar, el adulto / tutor / par, elevará el signo que corresponde notando que al final de la interrogación sube la tonalidad de la voz, en la exclamación se mantiene y en la oración sin signos el tono desciende más. Luego invertir roles y cuando el adulto / tutor / par lea (exagerando notoriamente las exclamaciones e interrogaciones), que el niño eleve el signo correspondiente e indique con una “seña” si el final “sube”, “baja” o se mantiene a modo de exortación.

Errores más comunes en cálculo

“Confunde los signos de suma y resta”

  • Requerir que marque con color los signos antes de comenzar a resolver las operaciones.

“Empieza a resolver por las decenas, Se olvida de sumar lo que se lleva o de pedir prestado”

  • Antes de comenzar a resolver cálculos recordarles “pensando en voz alta” cuáles son las estrategias para resolver bien un cálculo. En este paso será importante que los chicos las puedan decir. Si pueden verbalizar las estrategias será más probable que luego se las puedan decir a sí mismos. Para lograr esta verbalización, el maestro deberá modelar este intercambio. Los niños lo imitarán con suma facilidad, sobre todo aquellos con dificultades de aprendizaje.
  • Ej: - Ahora vamos a resolver cuentas. Vamos a pensar los trucos para resolverlas bien: Primero miro el signo, Después pienso ¿por dónde empiezo?, si, siempre por atrás.
  • En las sumas, si me da un número mayor a 9 pongo el número de atrás abajo (las unidades), y me llevo el otro (decena) para sumarlo después.
  • Si es una resta, me tengo que acordar que el de arriba tiene que ser más grande…sino, le tengo que pedir prestado al amigo de al lado!
  • Para afianzar los mecanismos y estrategias en cada tipo de operación es conveniente no mezclar los dos tipos de operaciones en el proceso de afianzamiento.

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